
🔵 Un Poder Judicial frívolo, arrogante y peligrosamente indiferente
🔵 Frente al caos, el pleno de magistrados luce ausente, cómodo y silencioso
ROTATIVO/Redacción
Otra vez, Ciudad Judicial convertida en rehén del desorden, la presión y la incapacidad política.
Mientras trabajadores, usuarios y ciudadanos pagan las consecuencias de bloqueos y protestas, en la cúpula del Poder Judicial de Oaxaca parece reinar la frivolidad, la soberbia y una peligrosa indiferencia.
Cada vez son más las voces que señalan que la presidenta del Tribunal Superior de Justicia, bajo la gestión de Erika María Rodríguez Rodríguez, el Poder Judicial de Oaxaca parece caminar entre bloqueos, grillas internas y simulación institucional.
Mucho discurso de modernidad y cercanía con el pueblo, pero en los hechos reina el caos, la arrogancia y la ausencia de operación política, no sólo ha sido incapaz de construir diálogo y acuerdos, sino que además solapa —por omisión o conveniencia— escenarios de tensión que terminan incendiando aún más la ya complicada vida jurídica y política del estado.
Oaxaca no necesita protagonismos de oficina ni guerras de ego; necesita instituciones serias, operadores capaces y sensibilidad política.
Lo preocupante es que, frente al caos, el pleno de magistrados luce ausente, cómodo y silencioso. De todos, difícilmente se hace uno.
Mucho cargo, mucha investidura y demasiada pasividad para un estado que exige justicia eficiente, estabilidad y altura institucional.
Porque mientras ellos juegan a la política de pasillo, afuera el ciudadano sigue atrapado entre puertas cerradas, trámites detenidos y un sistema judicial que cada día pierde más credibilidad.
