Torpes e insensibles grillos de ocasión, en plena fantasía de pre campaña, andan rasgándose las vestiduras hablando de “defender la soberanía nacional”, mientras miles de oaxaqueños sobreviven día a día tratando de llevar comida a sus casas y otros tantos padecen la brutal inseguridad, el desempleo y los homicidios que consumen al estado.
Viven extraviados, atrapados en su burbuja de privilegios y discursos huecos. La realidad les pasa por encima, pero ellos siguen jugando a la política de escaparate. Patéticos.