
ROTATIVO/Redacción
La selfie no retrata fortaleza política, sino soberbia. Es el rostro de la prepotencia y el mensaje equivocado en el peor momento: mientras el conflicto crece y miles de oaxaqueños exigen respuestas, Jesús Romero López parece más ocupado en presumir cercanía con el poder que en asumir responsabilidades.
El mensaje que muchos interpretan es claro: “hagan lo que hagan, tengo respaldo arriba”. Una actitud arrogante e insensible frente a los reclamos de la Sección XXII y frente a una ciudadanía cansada de funcionarios que confunden el cargo público con un escudo de impunidad.
Porque una fotografía puede servir para muchas cosas, pero jamás sustituirá los resultados, el diálogo ni la capacidad para resolver conflictos. Y cuando la crisis avanza, la soberbia suele ser la peor consejera.
¿El conflicto en Oaxaca? ¿La exigencia de renuncias? ¿La indignación social? Pareciera que para algunos eso es secundario. Lo importante es la foto.
