
🔵 Oaxaca atraviesa la etapa del murmullo constante, la operación discreta y la tensión contenida
🔵 La fiesta final ya está en marcha y el combate a los rezagos no puede disminuir
ROTATIVO/ Redacción
La cuenta regresiva ya comenzó en Oaxaca. La temperatura política, económica y social va de menos a más y los demonios del poder (esos que nunca se fueron, sólo aguardaron agazapados) hoy observan como lobos, pacientes, silenciosos y hambrientos.
Esperan el momento exacto para cobrar facturas pendientes, cuentas que, aseguran, el gobernador Salomón Jara mantiene con distintos grupos y actores que ayudaron a construir el presente, pero que ahora reclaman espacios, acuerdos y recompensas.
En política, los silencios suelen ser más peligrosos que los gritos. Y Oaxaca atraviesa justamente esa etapa, la del murmullo constante, la operación discreta y la tensión contenida. Nadie se mueve sin cálculo.
Nadie espera gratis. Los tiempos de fiesta y discursos triunfalistas comienzan a agotarse frente a una realidad que exige resultados inmediatos, sensibilidad política y capacidad de reacción.
Por eso, el titular del Ejecutivo estatal tendrá que cerrar filas con operadores eficaces, funcionarios con oficio probado y perfiles capaces de despresurizar conflictos antes de que revienten. La improvisación, la soberbia y los experimentos burocráticos pueden salir demasiado caros en la recta final.
Oaxaca no está para funcionarios de escritorio ni para simuladores que administran crisis desde la comodidad de la demagogia.
La fiesta final ya está en marcha y el combate a los rezagos no puede disminuir; al contrario, debe multiplicarse. Seguridad, infraestructura, salud, agua, empleo y gobernabilidad requieren respuestas visibles y rápidas.
Porque mientras el gobierno intenta consolidar su narrativa, en las calles crece el desgaste, la inconformidad y el ánimo de confrontación.
Y cuidado, cuando en Oaxaca coinciden hambre política, cuentas pendientes y desesperación social, el escenario suele tornarse peligroso.
Los grupos esperan, miden y calculan. Algunos quieren acuerdos; otros, simple y llanamente, revancha.
De la feria de las ejecuciones… de eso, mejor hablaremos en otro momento.
